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Ignorancia secundaria en sociedades hiperconectadas

Por Abel Pérez Rojas

“Somos ignorantes secundarios
enfundados en innovación tecnológica”.
Abel Pérez Rojas

La ventaja y sabiduría de Platón y Sócrates radicaba en reconocer “sólo sé que no sé nada”. En cambio, en nuestra sociedad actual nuestra desgracia es que “desconocemos que no sabemos”: la ignorancia secundaria.

Hoy se dice que marchamos aceleradamente a convertirnos en una sociedad hiperconectada –aquella en la cual la conexión digital es a grado superlativo, tanto entre las personas, como entre las cosas y entre unas y otras.

Pero a igual velocidad nos sumergimos en las tierras pantanosas de la ignorancia secundaria. 

De acuerdo con estimaciones del Foro Económico Mundial citadas por losrecursoshumanos.com (consultado el 9 de mayo de 2016) La sociedad hiperconectada. Recuperable en goo.gl/4PP16v: hacia el año 2020 habrán 50 mil millones de dispositivos interconectados en el mundo.

Estimaciones como la anterior lo único que confirman es que cada vez las personas pasamos mayor tiempo navegando en Internet que en cualquier otra actividad y ya sabemos los lamentables efectos en la convivencia diaria de este comportamiento masivo.

A mi parecer aún no hemos dimensionado lo suficiente estas tendencias globales y sus repercusiones en el desarrollo de las personas.

Entre los fenómenos negativos ya podemos apreciar que la realidad es captada como si se tratara de una sola. No advertimos los matices que para cada individuo tiene.

No obstante, esa “visión predominante” es dictada y aceptada por las mayorías. Los gigantes de la comunicación de masas son los generadores a través de la televisión abierta, los portales transnacionales y redes sociales más consultadas. 

Visto así entendemos por qué esa simplificación de la realidad responde más a intereses de unos cuantos que a la búsqueda individual y legítima de cada una de las personas. 

En la hiperconectividad y en la extensa diseminación de contenidos se va perdiendo la visión de la realidad diversa, y el conocimiento profundo que deberíamos tener de ella.

La realidad sólo cobra sentido en la medida que es decodificada y reconstruida en nuestro entendimiento. La apropiación de la realidad sólo puede realizarse comparando la historia, apoyándose en sustentos teóricos, así se puede evitar el pensamiento superficial.

Cuando creemos que sabemos, sin usar las herramientas descritas, caemos en el pensamiento superficial que sólo colecciona datos aislados y dispersos que nos alejan de la comprensión, y ni qué decir de la sabiduría. Es en esa trampa de niveles de entendimiento y profundidad de pensamiento donde se fragua el drama de quienes “creemos saber”.

La información que acapara la atención de las mayorías y de la cual se habla en todos lados es aquella de los escándalos de moda, de aquella que no conduce a nada, pero sí nos da la satisfacción de asumirnos como personas muy “informadas”.

Es preciso dejar de creer que verdaderamente sabemos sólo por el hecho de que contamos con un teléfono móvil de última generación y porque nos la pasamos pegados al Internet.

¿Está usted dispuesto a dar los primeros pasos?

 

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es doctor en Educación Permanente.

Dirige: Sabersinfin.com. 

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7.​

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