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¿Vendrá Peña Nieto al desfile?

Jorge Rodríguez Corona /A Puerta Cerrada /El Sol de Puebla

 ¿Vendrá Enrique Peña Nieto al desfile del 5 de mayo, para el que faltan escasos 10 días?

Y si lo hace, ¿en qué plan acudirá, el de un aliado importante del gobernador Rafael Moreno Valle o el del mandatario de la nación que tiene que cumplir con un protocolo cívico de interés general para los mexicanos y nada más?

Sin necesidad de ser adivino, es sencillo prever que estas dos preguntas comenzarán a hacerse recurrentes esta semana, principalmente entre dirigentes y militantes del PRI y el PAN (y de sus partidos comparsa), en el contexto de la sucesión de gobernador.

Motivados por el deseo de afianzar o modificar percepciones y estrategias, los operadores electorales de estos dos partidos políticos intentarán leer en el comportamiento del Presidente su verdadero interés por apoyar a Blanca Alcalá Ruiz.

Ambos grupos estarán más que pendientes de lo que ocurra y antes de ese día armarán conjeturas de todo tipo para tratar de adelantarse a los hechos.

La retención o la reconquista del poder, según sea el caso, es lo que los mueve.

¿Qué podrían esperar en el Comité Directivo Estatal del PRI y en el cuarto de guerra de su candidata al gobierno del estado?

Que Peña Nieto no venga a Puebla.

Que con su ausencia les confirmara a los priistas aquello que les han expresado en el Comité Ejecutivo Nacional del partido y en la Secretaría de Gobernación: que cuentan con el respaldo de la administración federal para hacerle frente al morenovallismo y a su abanderado, José Antonio Gali Fayad.

Y de paso, que esa misma ausencia le mandara un mensaje de guerra declarada al panismo de Moreno Valle, como para hacerle un boquete en su nutrida autoestima.

En cambio, ¿qué podrían esperar en Casa Puebla, en el Comité Directivo Estatal del PAN y en la casa de campaña de su abanderado al gobierno del estado?

Que el Presidente sí venga a Puebla el día del desfile, que se muestre de lo más amable con el mandatario estatal, como suele hacerlo, y que opte por sentarse a su lado a presenciar el paso de los contingentes.

Que con su sola presencia desempolve aquel rumor que hablaba de la existencia de un presunto acuerdo para obsequiarles, al gobernador, al PAN y a Gali, el triunfo en los comicios.

Estos escenarios serán los más empleados en la elaboración de análisis.

El tricolor deseará que el Presidente, emanado de sus filas, se abstenga de venir a darle un nuevo espaldarazo a Moreno Valle, en medio de la guerra electoral (a muerte) que libra con su partido.

El blanquiazul, por su parte, cruzará los dedos porque haga acto de presencia, para propinarle otro golpe anímico al priismo de Jorge Estefan Chidiac.

A un mes de la fecha de las votaciones, ambos bandos querrán usar en su favor el impacto mediático y político de la reacción presidencial ante el desfile.

Sin embargo, en esa ruta no será tan sencillo hacer una valoración objetiva.

Calificar el compromiso de Peña Nieto con Blanca Alcalá a partir de su sola respuesta a la invitación para encabezar la fiesta del 5 de mayo en Puebla, podría resultar equivocado.

 

***

Trasladémonos al pasado para recordar lo que sucedió en las elecciones locales de 2010, justo en el desfile.

Aquella vez, dos meses antes de los comicios del 4 de julio, el entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa, panista, vino a la ciudad para estar presente en los festejos por el 148 aniversario de la Batalla de Puebla.

En plena efervescencia electoral, con Rafael Moreno Valle y Javier López Zavala como principales protagonistas de la contienda, el huésped de Los Pinos optó por acompañar al entonces gobernador Mario Marín Torres, priista, en el templete que solía montarse frente a Plaza Dorada.

El hecho no representó un gesto de cordialidad ni de buenas relaciones.

Para nada.

Ese día, mientras el bulevar 5 de Mayo era inundado por sombrillas multicolores de la coalición Compromiso por Puebla, que llevaba a Moreno Valle como candidato, Calderón dio la nota al abandonar de manera intempestiva el desfile, con todo y los integrantes de su comitiva, unos 30 minutos antes de que diera por finalizada la marcha de los estudiantes.

Representantes de la Presidencia intentaron matizar el hecho al exponer que el mandatario tenía que abandonar el desfile para estar presente en los festejos que se celebrarían, casi en paralelo, en la XXV Zona Militar.

Nadie creyó la explicación.

Por el contrario, la huída fue interpretada como un desplante directo contra Marín.

Eso fue lo que todos vieron ese 5 de mayo.

Lo evidente.

Pero hubo más, un incidente ocurrido en corto, presenciado por un invitado especial que se cruzó ese día con los dos mandatarios.

Cuenta este testigo que, en el apresurado camino del templete a la camioneta, Calderón, molesto, recriminó a Marín lo que sucedía por esos días en la competencia por la gubernatura, cuando el abanderado del PRI aún lideraba las preferencias electorales.

“Eso no es lo que quedamos”, escuchó el testigo de boca del Presidente, en una clara apuesta por su candidato, Moreno Valle.

El hecho, contado tiempo atrás en esta columna, sirve como ejemplo para afirmar que la mera asistencia del Presidente al desfile del 5 de mayo no representa un espaldarazo a los intereses del gobernador.

 

***

Ahora, pensar que venir y no sentarse junto a Moreno Valle significará una fractura inequívoca entre Los Pinos y Casa Puebla, puede ser otro error.

El desfile de 2013 es muestra de ello.

Esa vez, Peña Nieto decidió flanquearse por los secretarios de la Defensa Nacional y Marina, en lugar de Moreno Valle, lo que condujo al priismo a cantar victoria anticipada.

En medio de un proceso electoral, algunos observadores quisieron ver en el acomodo de posiciones del templete un mensaje de guerra que acabaría por favorecer a Enrique Agüera Ibáñez, candidato del PRI a la presidencia municipal de Puebla.

Eso no pasó.

Como usted sabe, el ex rector de la BUAP no fue cobijado por el gobierno federal, José Antonio Gali (su rival) resultó vencedor y Peña Nieto y Moreno Valle estrecharon aún más sus relaciones.

Sin observar los detalles y el contexto, la simple asistencia o inasistencia del Presidente no servirá para interpretar su interés en los comicios.

 

Para mayor información:http://www.oem.com.mx/elsoldepuebla/notas/o_elsoldepuebla.htm

 

 

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