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El Policía, como siempre… entre la espada y la pared

Por Alberto Hidalgo Montes 

Pues como siempre, el que tiene que pagar los platos rotos es el policía, y si no me quiere creer no hay más que leer las recientes declaraciones de Renato Sales Heredia, Comisionado Nacional de Seguridad en nuestro país en diversos medios, entre otros, el Grupo Milenio o el Universal del pasado 5 de Marzo de 2015.

O, por otra parte, las barrabasadas de que “ahora dice mi mamá que siempre no”, en cuanto a la politización que han hecho del tema del Mando Único muchos legisladores, mandos, funcionarios y expertos, ya sea que se encuentren en activo o no, con respecto a éste renglón ahora parece que se están arrepintiendo (como que empiezan a oler el hedor de sus estupideces) y como lo comentamos en su momento… sí se puede, pero no como le están haciendo.

Como les mencionamos en nuestro título de la presente colaboración, los policías, o como quieran llamarles ustedes en la actualidad, pues esto depende de la moda que estilen en el cuerpo al que pertenezcan y luego de creaciones tan caprichosas como infructuosas, siempre quedan entre la espada y la pared.

Por una parte la ciudadanía civil que legítima y legalmente les exige que cumplan con su obligación de hacer cesar el delito y salvar vidas, y por otra, la falta de apoyo de esta misma ciudadanía y de todo tipo de especímenes, amén de los casi siempre inservibles legisladores (al menos los de mi entidad que se encuentran encargados de la seguridad así lo son), pues nunca se ve por las necesidades que realmente tiene el policía tanto de tipo laboral, seguridad social, profesionalización, dignificación, etc ni de ninguna que yo conozca.

Ya el policía no sabe qué hacer, si no cumple con su trabajo, la gente lo señala, sus mandos (en su mayoría ignorantes) los sancionan y con un poco de apuramiento hasta su trabajo pierden, y por el otro, simple y sencillamente, si cumplen su trabajo pero de manera indebida (según la legislación y normatividad actual) pues acaban en la cárcel, o en los peores casos hasta se han suicidado completando las acciones de este tipo, por el mal manejo de los exámenes de control y confianza y sus resultados…caso directo nuestra entidad.

¿La cosa hasta dónde habrá llegado? para que el propio Renato Sales Heredia, comentara hace un par de meses o poco más, acerca de las necesidades que tendría que haber en materia de reformas a la constitución en cuanto al trato laboral de los policías, y por otra, la aceptación de que a sólo unos tres meses de que se inicie con la aplicación total del nuevo sistema penal en nuestro país, pues resulta que solo falta por capacitar unos 300,000 policías en la nación.

¿300 mil policías de poco más de 400 mil?, pues ¿qué estuvieron haciendo nuestras autoridades desde las reformas del 2008?, ¿qué se hizo, o dónde quedo la supermillonaria cantidad de recursos económicos para lograr esto?, ¿y todos los cursos que pagaron?, ¿qué hicieron todos?, ¿dónde está la responsabilidad de todos que ahora simple y sencillamente le quieren aventar a los policías?

Figúrese usted, que lo que no se hizo en ocho años con los 400 mil policías o más con que la propia Morera y todas las autoridades aceptan que tenemos,  lo quieren hacer con 300 mil, que según Renato Sales Heredia comentó que tenemos en la Primer Reunión Regional de Secretarios de Seguridad pública en una gira por Tabasco, según El Universal del 5 de Marzo de 2005, bajo la pluma de Leobardo Pérez Marín.

No solo es una broma de mal gusto, sino que además es un insulto a la razón de todos y cada uno de nosotros, pero sobre todo, es tratar de tapar el sol con un dedo antes del gran problema que se viene, aparejado con esto al tener elementos de seguridad que no quieran cumplir con su trabajo so pena de que terminen en la cárcel, o que los corran por no hacerlo, en ambos casos dejando por supuesto completamente desprotegidas a sus familias.

Y los que deciden, emberrinchados en seguir con su irracional (o al menos no organizada) decisión, para demostrar que no están equivocados, o no sé para qué, pero dejan que malos mandos, remedos de policías y verdaderos pillos, sigan incrustados en los cuerpos de seguridad, administrando, capacitando, mandando pero siempre denigrando el trabajo de los que sí quieren cumplir con su trabajo, por  respeto a su actividad y a sí mismos, por amor a su familia, a su uniforme y a su patria.

¿Hasta cuándo seguirán estirando la liga, dañando nuestra seguridad y a los buenos policías (que hay y muchos)?, ¿hasta cuándo se seguirán arriesgando a llegar al punto de no retorno?, ¿hasta cuándo nos seguirán arriesgando a nosotros sólo por asegurar su ego, su ingreso y su entorno?

¿O no?
Juzgue usted
albertohidalgo@hotmail.com

 

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7. 

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