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Acuerdo entre Luna y Aranda para que una decline por la otra

Fermín Alejandro García /Cuitlatlán/La Jornada de Oriente

Entre Roxana Luna Porquillo y Ana Teresa Aranda existe un acuerdo verbal, nada formalizado por escrito, en el cual estarían dispuestas a que si logran saltar los obstáculos que se han colocado a sus proyectos de candidaturas a la gubernatura y una vez que haya avanzado las campañas electorales, a que habría una declinación entre ellas de quien marche atrás en las encuestas a favor de la que salga mejor calificada.

Dicho compromiso surgió cuando hubo intentos, a principios de año, de formar un frente electoral amplio en contra del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, que abarcara a militantes del PRD, del PAN tradicional y de Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador.

Al final nada se concretó. Ana Teresa Aranda pintó su raya al ofrecimiento que habría recibido del Partido del Movimiento de Regeneración Nacional de examinar la posibilidad de ser la candidata de Morena, bajo el argumento de que son irreconciliables las diferencias ideológicas entre la izquierda lopezobradorista y el pensamiento del panismo tradicional, al cual sigue adherida la ex secretaria de Desarrollo Social del gobierno foxista.

Tampoco fraguó el esfuerzo de que se unieran, desde un inicio de las campañas, las fuerzas políticas, sociales y ciudadanas que acompañan a Roxana Luna y Ana Teresa Aranda.

Sin embargo, ambas mujeres sí hablaron de la posibilidad de que una vez que avancen las campañas, y si logran el registro como candidatas, de declinar la que vaya atrás de las encuestas por la que mejor se encuentre posicionada.
Cancha favorable para Gali

No cabe duda de que si logran concretarse las candidaturas de Luna y Aranda, se creará un escenario complejo para Antonio Gali Fayad, el candidato del morenovallismo, pues habrá una clara lucha de géneros entre el aspirante del PAN oficialista frente a un abanico opositor con rostro de mujer.

La posibilidad de que Gali enfrente a tres mujeres le imprime una dosis de vulnerabilidad: tener a la priista Blanca Alcalá buscando atacarlo desde el centro, a Roxana Luna desde la izquierda y Ana Teresa Aranda desde la derecha, del panismo tradicional, y los movimientos que apoyan a los candidatos ciudadanos o independientes.

Sin embargo, al final ese escenario acaba siendo altamente favorable para Gali por una razón muy sencilla: aunque las tres posibles candidatas adopten un discurso crítico, incisivo, agresivo y logren concitar la participación ciudadana, lo único que van a provocar es la fragmentación el voto antimorenovallista.

Al día de hoy, la única manera que existe para derrotar al gobernador en las urnas es que brote un candidato que polarice al electorado frente a Antonio Gali, quien ha sido postulado por el PAN, el Panal, el PT y el Partido Compromiso por Puebla.

Visto de otra manera: los opositores tendrían que seguir el mismo guión que dejó escrito Moreno Valle en 2010, cuando logró derrotar al PRI del entonces gobernador Mario Marín Torres al aglutinar a un amplio abanico de fuerzas políticas, de sindicatos, movimientos religiosos y a una parte importante de la sociedad civil. Solo de esa manera la estructura tricolor no pudo contener el avance opositor.

Todos los que en el momento actual están contra Moreno Valle Rosas en 2010 estuvieron de su lado.

Hace seis años Moreno Valle tenía en su coalición al panismo tradicional, a los perredistas –incluida Roxana Luna– que se opusieron en este año volverse a aliar con el gobernador y muchos de los priistas que están apoyando a Blanca Alcalá, y que en 2010 tenían un fuerte malestar contra el marinismo.

Todas esas fuerzas en el trayecto de los últimos seis años se fueron confrontando con Moreno Valle, para ser ahora fuertes opositores a la continuidad del morenovallismo.

El problema de fondo es que no existe un candidato que logre aglutinar y articular a todos esos opositores, para de esa manera polarizar el proceso electoral.

Quien tendría más posibilidades de jugar ese papel es Blanca Alcalá, pero la priista está totalmente alejada de esa posición, no solo por lo debilidad que ha mostrado como candidata, sino por la sospecha que carga sobre sus hombros de que ya negoció la elección para dejarse derrotar. Su reto principal e inmediato es demostrar que es una verdadera opositora al morenovallismo, una situación que le imprime una percepción de fragilidad.

Tener a Roxana Luna, Ana Teresa Aranda y Blanca Alcalá haciendo campaña cada una por su lado, sin la posibilidad de unir fuerzas, junto con la probable irrupción de dos candidatos independientes que son paleros del morenovallismo, lo único que se va a provocar es la atomización del voto de los ciudadanos que están dispuestos a votar contra morenovallismo.

Y en ese escenario el PAN oficialista no tendrá grandes dificultades de salir victorioso en las urnas.

Por eso es sano y necesario que en algún momento surgiera una declinación entre Aranda y Luna.

Pero eso no es suficiente. Tiene que haber un esfuerzo mayor para poder derrotar al gobernador Moreno Valle.

Para mayor información:http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2016/03/14/acuerdo-entre-luna-y-aranda-para-que-una-decline-por-la-otra/

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