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Defensa de la dignidad de la persona humana

Por Rafael Micalco Méndez

“Evidentemente no se fundó el PAN en contra del gobierno de don Lázaro Cárdenas, sino para instaurar en México un orden social justo, democrático y abundante para todos, fincado en el respecto a la dignidad de la persona humana, a sus prerrogativas esenciales, y a su participación equitativa en el bien común”.
Rafael Preciado Hernández

Como muchos otros principios universales, la lucha por la dignidad de la persona humana trasciende más allá de nuestro espacio y nuestro tiempo, muchos han sido los movimientos cuyo objetivo esencial ha sido la defensa de la persona. En México nuestros fundadores abrazaron la lucha y la institucionalizaron a través de la fundación de nuestro Partido Acción Nacional, dando una dimensión en la política en México.

Sin duda, en tiempos en los que solo una clase política dominaba en el país, la idea de que Acción Nacional alcanzara sus objetivos planteaba un panorama muy adverso, existen infinidad de anécdotas alegres y más dolorosas de cómo los primeros simpatizantes lograron la fundación de nuestro partido a lo largo y ancho de nuestro país, historias que cuentan el sistemático pisoteo a la dignidad de hombres y mujeres que “desafiaban” al poder totalitario por el simple hecho de desear un país más justo y democrático.

Lamentablemente, existe la necesidad de mantener permanentemente la defensa de la dignidad frente a los excesos del poder hasta nuestros días, sometimiento que han encontrado nuevas formas en lo económico, en la educación, en acceso a servicio, etcétera, pero con el firme despropósito del sometimiento de la comunidad al grupo del poder.

Es por ello que todos, absolutamente todos quienes nos adherimos a este instituto, debemos tener esos principios como nuestra causa y actuar en consecuencia desde cualquier lugar, posición o situación que se nos presente. Manuel Gómez Morin decía: “La dignidad del hombre redimido, cuerpo y alma, necesidad y anhelo, necesidad que debe ser satisfecha y anhelo de salvación que no puede reprimirse.”

El fundador aseguraba que la sociedad, así como todas las forma sociales, “del hogar a la nación, del municipio a la comunidad internacional” se concebían como la condición y el escenario para que la persona humana realice sus destinos, además que la autoridad se debía entender como una “sagrada obligación de servicio” y que el derecho es “la realización del bien común en el que se conjugan las libertades y la autoridad, la seguridad y la justicia”.
 
El panista no debe olvidar que nuestra condición de militante nos obliga a luchar por esta dignidad, comenzando por hacer de esta lucha un testimonio vivo que se practica y se predica, que se construye y se defiende.

Constantemente regresamos al inicio de la lucha que nos dio origen, en el tiempo con otras caras y otros nombres, en esencia el mismo dilema personal de defender los ideales o de claudicar ante el beneficio propio o interés, “Se oculta su dignidad a quien olvida el cantero que con los ojos puestos en su trozo de piedra, está labrando la Catedral, o al batidor de lodo y paja que construyó “con adobe mexicano” el prodigio de gracia de nuestros templos”,(Manuel Gómez Morín) la lucha nos es pues solo para nosotros, es una responsabilidad con el tiempo, con México y sin dejar de ser humildes, en una responsabilidad con la humanidad.

Esos son nuestros motivos, personales y partidistas, Acción Nacional nació para ser la esperanza de los mexicanos, ha sido luz en muchos momentos de oscuridad de justicia. Don Efraín González Luna es revelador: “Si una persona humana es equiparada a la materia, o degradada por otra o por muchas a la categoría de medio o instrumento, o esclavizada, u oprimida por la comunidad o por el Estado, es todo el mundo del espíritu el que sufre, es todo el orden de los valores humanos el atacado, es el camino de la salvación el que se cierra”. 

González Luna además añade que no hay entonces “deber de caridad más apremiante y obligatorio que el de restablecer, hasta donde las propias fuerzas alcancen, en el ámbito reducido o extenso en que la acción sea posible, la integridad y la dignidad del hombre, las condiciones necesarias para que viva una vida verdaderamente humana”.

Es así como el PAN fundamenta los motivos más profundos de su lucha política, es deber de propios y extraños que debemos reflexionar y alinear nuestros motivos de lucha y de vida, porque somos quienes tenemos por fortuna la grave y magnífica responsabilidad de decidir sobre la suerte de la Nación como lo sentenció Gómez Morin.

 

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7. 

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