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La venganza sangrienta de Zavala contra Blanca Alcalá (Muajajá, muajajá)

Selene Rios Andraca /Dios en el poder/ Periódico Central

Zá, zá, zá.
Venganzá, venganzá.
Zá, zá, zá.
Venganzá, venganzá.
Zá, zá, zavalá, zavalá.

Okei, la canción no me salió. Dispensarán pero a esta hora ya no sube tanta agua al tinaco como quisiera, y la poca que tenía en el tanque la usé para responder mis felicitaciones de cumpleaños. Ya sé, ahora dirán que la canción y mi drama por la crisis de rima y de una entrada contundente como las que acostumbro fueron para reprocharles que fue mi cumpleaños y que no recibí ni sus mensajes, ni sus flores, ni sus regalos y mucho menos, sus pastelitos con chispas de chocolate.Qué va. ¿Me imaginan haciendo un drama en la columna por su olvido que provocó una fisura en mi corazón que difícilmente podrá sanar no importa el tiempo ni los chocolates tardíos?

Pa´ná, diría la Marimá.  

No es mi estilo. Le pueden preguntar a cualquiera de mis amigos, familiares o conocidos, a cualquiera si yo alguna vez les he hecho algún drama, mimiquis, reproche, regaño o si he tomado la justicia por mi propia mano para emprender una terrible venganza contra alguien. Jamás. Ni que fuera yo Zavala y anduviera con mi cruzada contra la imposición de candidatos en el PRI—jaja ¿verdad que suena a chiste mal contado?—, contra el dedazo —no paro de reír— y contra las prácticas partidistas que vulneran los derechos políticos de los ciudadanos —Miau—.

Uf.

Ya sé, ya sé. Así como prometí solemnemente (escribí esa palabra como siete veces y nunca me salió, Dios bendiga el autocorrector de Word, porque sin él creo que nunca lo hubiera logrado o me habría rendido y elegido un sinónimo para no seguirme peleando con la memoria y la ignorancia por la posición de la eme, de la ene o de tantas emes y enes juntas) no hablar ya de Rafael Moreno Valle, lo hice con el amigo Javier López Zavala, a quien le dediqué casi un sexenio de columnas y muchas muy léperas.

Sin embargo, la guerra zavalista —más cruenta que cualquiera de mis rabietas porque olvidaron mi cumpleaños— me tiene tan desconcertada que preferí escribir de ella, en lugar que del ridiculazo que hicieron los morenovallistas Luis Maldonado y Jorge Nenito Cruz en la Asamblea del PRD que insultados y empujados, abandonaron la sesión y se encerraron a piedra y lodo para que el perredismo disidente no los zarandeara más frente a los medios y que según ellos, van por la alianza del PRD porque lo escribieron en una servilleta que traía Luis Maldonado en la bolsa de la borrachera de la noche anterior y todo ese desmadre que evidenció el divorcio de Moreno Valle con Luis Miguel Barbosa.  

Si bien ese tema del PRD me sacó de onda, en especial porque el Gobierno de Puebla destinó una serie de recursos para impedir que los perredistas opositores llegaran a la asamblea espuria —retenes, operativos, arcos de seguridad, inspecciones y demás—, sin decir, que el patrocinio de la Asamblea salió del bolsillo del erario, para que al final, Eric Cotoñeto y Roxana Luna se apropiaran del lugar, de la sesión, de las decisiones, de la postura sobre las alianzas, de los canapés, de las sillas, del coffee break, de las galletas de animalitos y de los meseros, la venganza de Zavala es la que me tiene con el alma en hilo.

It´s karma bitch.

Dice mi mami, sabiamente, que uno debe portarse bien siempre o que la vida encuentra cómo cobrárselo a uno. Si alguien me hubiera dicho hace seis años que Javier López Zavala se iba a convertir en uno de los principales opositores a la imposición y al dedazo en su partido, me habría caído de la silla de la pura risa.

Hoy escribo esta columna desde el piso.

No, no me estoy riendo, aunque no me crean. Nomás me caí, pero de la pura impresión. Qué irónica puede ser la vida.

Tengo entendido que López Zavala no dejó de trabajar la entidad, con la intención de mantener sus números y hacerle la lucha en el 2016. La esperanza nunca la perdió y si bien, por algunos meses se perdió y hasta se sumó a las filas del morenovallismo con aquello del Partido de Integración Social (PSI) y sus operadores más adeptos como candidatos para joderse al PRI, Zavala no dejó de hacer las mil ocho mil gestiones para mantener sus números.

El día que no estaba en San Juan de las Pitas, estaba en san Juan de las Tunas, o en San Aparicio de los Gatos. El caso es que el licenciado hizo y deshizo con la esperanza de cumplir su sueño de habitar Casa Puebla.

Hoy todos sus esfuerzos se fueron al carajo.

Bueno, no todos. Quizá con un poco más de insistencia logre alguna delegación o se mantenga vigente para las mil candidaturas que habrá en 2018, pero de momento, su sueño tendrá que esperar.

Hoy Zavala se enfrenta a lo mismo que gozó en 2010. Su pesadilla hoy fue su paraíso (y oportunidad) en el 2010: la imposición.

Seis años después, Zavala aún no cierra sus heridas y va por su venganza contra quienes lo traicionaron en la elección.

El primero en lista: Enrique Doger. Pero como no le dieron la candidatura, se fue al número dos: Blanca Alcalá.

Según el análisis post-derrota, Blanca Alcalá fue una de las artífices de la debacle mariinsta y no cumplió con los acuerdos establecidos para la campaña: lana, teléfonos, casas, operadores y facilitadores para la movilización.

Por eso, en 2012 cuando le pidieron a Zavala ir en fórmula con Blanca Alcalá al Senado, prefirió el desempleo, el escarnio, vender pepinos con chile antes que ir de compañero de Blanca Alcalá y menos, en segunda posición.

Su odio es, pues, rotundo.

Cuando el escenario electoral se inclinó por Blanca, Zavala inició su revancha.

¿Recuerdan esos volantes con propaganda negra repartidos en el Consejo Estatal del PRI contra la Senadora?

Pues claro, fue el primer movimiento del licenciado.

El segundo será hacer un desmadre cuando la designen en Convención de Delegados —Qué ironía, Zavala también fue electo así—.

Tercero: llegar hasta los tribunales.

Cuarto: Operar en su contra.

Quinto: Abonar con dinero, operadores y todo lo que esté a la mano para la derrota de Blanquita.

El licenciado tiene preparada la lana, los operadores y hasta se encuentra apalabrado para algún pacto con Tony Gali con tal de ver a Blanquita llegar a Casa Puebla.

Y eso, me parece, está okei. Es un hombre dolido y busca en la venganza un poco de descanso para su alma.

Creo que se vale.

Lo único malo de su plan es que su incondicional Santi Bárcena lo anda diciendo en toooodas partes. Paso por paso. Golpe a golpe.

El fin de semana pasado, Santi bebía su copita cuando empezó a trastabillar:

—Nozotroz ya dijimoz que zi ez Blandquita la candidata, vamos a opedad en zu contra. Azí como ella noz traiozionó, nozotroz la vamoz a traizionad.

—Pero, lo más seguro es que sea Blanca.

—¿Vizte loz volantez contra Blanca en el Conzejo? Puez fuimoz nozotroz, papá. Le vamoz a pagád con la misma moneda de traizión.

—¿Neta, fueron ustedes? Pero ya la van a ungir.

—¡Zobre nuestro cadáved! Tenemoz lizto todo para que zufra. No la vamoz a dejad pazad ez una maldita tridora y lo va  pagad.

—¿Se van a aliar con Tony?

—Pod zupuezto, cualquied coza con tal que piedda la traidora.

Doble uf.

Bien dice mi mami: Los planes no se le cuentan a Dios, menos a Zanti Barzena. (Bueno lo de Zanti no lo dice mi mami porque no lo conoce, y aunque lo conociera, mi mamá es muy educada, y no andaría hablando mal de Zanti, pero conociéndola, le haría una carota, que te haría entender que a Zanti no se le andan contando los planes porque se le va la bocota con mis fuentes).

Miau.

P.D. ¿Vieron que no le dije cosas feas a Zavala? Ya soy buena con él 🙂

Para mayor información:http://www.periodicocentral.mx/2015/columnistas/la-venganza-sangrienta-de-zavala-contra-blanca-alcala-muajaja-muajaja

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