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Rastro municipal, un cochinero que apesta

Rodolfo Ruiz/La Corte de los Milagros/ e-consulta

Un asunto que debería investigar el alcalde capitalino José Antonio Gali Fayad, antes de rendir su segundo y último informe de gobierno, es lo ocurre en el Rastro Municipal, que no sólo perdió la certificación Tipo Inspección Federal que tenía para ganado porcino, sino que fracasó en su intento de obtener las de ganado bovino y vacuno.

Para la primera certificación gestionada por la pasada administración de Eduardo Rivera Pérez el ayuntamiento de Puebla invirtió 40 millones de pesos y un financiamiento de 18.8 millones para la de bovinos. La gestión de Gali Fayad destinó en 2015 al menos 24 millones de pesos para la certificación de ganado vacuno.

Hoy ninguna de estas garantías sobre la calidad e higiene de los 500 animales que diariamente se sacrifican en el Rastro Municipal existe.

Estas se perdieron por la desidia, negligencia y corrupción del director de Industrial de Abastos Puebla, Jaime Alberto Carriles Uriarte y la administradora del Rastro Municipal, Sigrid Ziehl Loera, quienes no sólo incumplieron con las normas exigidas para un rastro TIF, sino porque hicieron de esta dependencia un gran negocio personal con la venta de esquilmos o desechos de los animales sacrificados y con la contratación de productos y servicios.

Aquí algunos ejemplos.

En la gestión de Eduardo Rivera el gasto en pipas de agua no rebasaba los 50 mil pesos al mes; hoy, en cambio, se gastan supuestamente hasta 160 mil pesos. Lo raro es que el número de animales sacrificados disminuyó casi un tercio.

Aunque los proveedores de Industrial de Abastos Puebla de 2015 siguen siendo casi los mismos que estaban en 2014, el costo de sus bienes y servicios en el último año se elevó más de un 40%.

Los honorarios del despacho de auditoría externa PROREFIN S.C pasaron de 157 mil a más de 290 mil pesos; y los del proveedor de la planta tratamiento de aguas residuales, INTEMA SA de CV pasaron de 506 mil a más de 618 mil pesos.

Lo mismo pasa con las partidas de gasolina y las destinadas a higiene industrial; logística, transporte y composteo de esquilmos; y de venta de equipo de refrigeración e instalación de compresores para cámaras de frío.

Sin embargo los factores que realmente contribuyeron a la pérdida de la certificación TIF son las cargas residuales que son vertidas al drenaje sin ningún tratamiento y el manejo y transporte de los desperdicios o esquilmos de res y cerdo, que se entregan a un amigo del director Jaime Carriles, dueño de la empresa Rancho Holístico Álamos S de PR de RL.

Dicha empresa no sólo carece de permisos y certificaciones ambientales para la logística, manejo, transporte y composteo de los esquilmos sino que obtuvo su contrato por una adjudicación directa.

Para mayor información:http://archivo.e-consulta.com/blogs/corte/?p=7681

 

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