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El problema de las redes y la seguridad pública

Guillermo Alberto Hidalgo Vigueras

Es una pena, el ver que el avance tecnológico como son las nuevas computadoras y medios de comunicación, amén de que en la actualidad todos los implementos de radio o telefónicos tienen además su cámara fotográfica anexada al sistemita este, se hayan convertido no solo en un apoyo, sino también en un riesgo a nuestra seguridad, por supuesto, partiendo del concepto que son implementos para eficientarnos más la vida.

La cosa es que ahora y aunque se critique a las personas o algunos políticos de extremar el deseo de regulación, lo cierto es que por deficiencias en los sistemas de comunicación y legal, al menos en el municipio de Puebla, así como en otras entidades, es que los elementos tienen que comunicarse por sus propios medios como son los celulares.

La situación es que pocas veces funcionan los radios de cargo de manera adecuada y unas veces, por ineficiencia, y otras, por así convenir a los compañeros agentes o a sus mandos, es que la comunicación se lleva a cabo con sistemas alternos, por supuesto, estos son de su propiedad.

Celulares personales, sistemas de radio de igual manera, comunicación por texto, chats de cualquier tipo, etc.

Esto ha dado dentro de una gran serie de problemas, al menos dos o tres situaciones críticas que no permiten que el servicio de seguridad a la ciudadanía sea el adecuado, entendiendo esto por un sistema que tenga control, seguridad y eficiencia.

Veamos; los elementos al no tener eficiente comunicación con los radios de cargo, y/o no tener los suficientes radios de este tipo, se ven ante la imperiosa necesidad de comunicarse con sus compañeros, subordinados o superiores, en su trabajo, por medio de “sus” celulares, cosa que no debería de permitirse, por la sencilla razón de que no es una forma segura, ni controlada y que incluso, en el nuevo “Sistema Acusatorio Adversarial” serán generadas nuevas responsabilidades para el elemento al no poder demostrar reportes de manera legal dentro de una consignación o detención, por decir lo menos.

Es una forma, que de alguna manera incentiva a la comisión de actos que pueden ser corruptos, sin embargo, en este punto son propiciados por los mismos mandos o las autoridades de cada entidad.

Solo por poner un ejemplo, tendríamos la pregunta, ¿quién o quienes pagan por este servicio?, por supuesto los policías, y ¿de dónde sacan el dinero para ello?, pues las dos preguntas serían de triste respuesta, para empezar, o lo sacan de su salario, lo que les merma en su presupuesto familiar, o de actos probablemente corruptos para poder pagarlos, lo que pone en entredicho a lo siguiente ¿quienes les obligan o consienten a esto… ¡sus mandos por supuesto!.
     
Por otra parte, estos aparatos son fácilmente anulables por inhibidores de señales, lo que podría dejar en estado de incomunicación y, por ende, de indefensión a los elementos y a los ciudadanos que están obligados a defender.

Deja a un lado las supuestamente millonarias inversiones en los teléfonos de emergencia oficiales. 

Además de todo, también pone al descubierto el poco interés que el elemento, que debería estar atento a lo que pasa, le pone a su trabajo, prefiriendo entonces estar mandando mensajitos a sus compañeros de trabajo, o amistades y familiares fuera de él.

El agente, prefiere entonces, como medio de pasar el tiempo, estar al pendiente de mandar mensajes, tomar fotos o tomarse “sefies” como también de evitar que se las tomen a él, en este caso, y si hiciéramos un estudio de tiempos y movimientos, por supuesto daríamos por sentado que Taylor (el impulsor de esta teoría) se pondría a llorar con los resultados… y nosotros también.

En fin, el punto es ponernos a pensar, cuando nuestros flamantes diputados, “expertos en seguridad”, en lugar de buscar como ser mas zalameros, le buscaran solución a esto, en lugar de estar pensando en la inmortalidad del cangrejo, o en temas que no entienden como “el mando único”, como tampoco saben de seguridad pública.

Y la otra cuestión sería, ¿cuando los mandos en Puebla Capital se darán cuenta del daño que causan y que, de una u otra forma con su ineficiencia, son generadores de corrupción?, ¿esto lo sabrá el edil Gali, se lo habrá dicho su secretario cuando no anda en sus compromisos personales o diciendo mentirillas, o sus pobres asesores en la materia, o ni siquiera se da cuenta?, no lo sabemos, pero habría que pensar en ello…

¿O no? Juzgue usted

albertohidalgo@hotmail.com

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7. 

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