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Carlos Castillo Peraza: el ideólogo de alma y corazón

Por Rafael Micalco Méndez

Hablar de Carlos Enrique Castillo Peraza es inagotable, por la larga experiencia en la política que acumuló durante los años que le dedicó al PAN, también por la profunda reflexión que hay en su pensamiento centrado siempre en el humanismo político, resultado de su sensibilidad y de su trayectoria académica, periodística e intelectual y sobre todo su gran amor a México.

“El PAN no nació en contra de la revolución mexicana, como lo prueban la vida y las obras del más importante de sus fundadores, Manuel Gómez Morin. (…) Es desde esta perspectiva que se entienden la llamada terquedad democrática de Acción Nacional, la llamada oposición leal que ha ejercido y su esfuerzo de sesenta años en favor del Estado de derecho, del equilibrio entre poderes estatales independientes, de la limpieza de los procesos electorales para garantizar legitimidad de origen a la autoridad política, del diálogo como instrumento de acción partidista y de gobierno, y de la puesta del interés nacional por encima de todo interés parcial o de grupo –incluido el interés panista–.”¹

Nació el 17 de abril de 1947 en Mérida, Yucatán, estudió la licenciatura en filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) 1968-1971, concluyendo sus estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, Italia. Cursó la licenciatura en letras con especialidad en historia de la filosofía griega y medieval en la Universidad de Friburgo, Suiza, entre 1972 y 1976. Fue catedrático de diferentes instituciones y director del Seminario de Filosofía Política en la Universidad La Salle (1972-1982). Su actividad periodística quedó plasmada en más de doce diarios entre nacionales y de otros países.

De 1993-1996 fue electo presidente nacional del PAN, entre los triunfos electorales que cosechó están cuatro gubernaturas y 248 municipios en todo el territorio nacional, entre los cuales destacaba 11 capitales estatales. Luego, fundó y dirigió el Instituto de Estudios y Capacitación Política, la revista “Palabra de Acción Nacional”; además fundó y presidió las fundaciones “Rafael Preciado Hernández” A.C. y “Miguel Estrada Iturbide”. Así cómo logró afiliar al PAN a la Internacional Demócrata Cristiana.

Recordar que todo esto, es una parte de lo realizado por este ideólogo, sirva para invitar a la lectura de toda la gran herencia intelectual que dejó, orientada al crecimiento humano de la sociedad y la política.

Castillo Peraza fue condecorado en 1988 con el premio La Salle a la investigación filosófica. Tras su fallecimiento se realizó un homenaje póstumo en su memoria en el Alcázar del Castillo de Chapultepec el 10 de noviembre de 2000. Posteriormente en 2007, el Senado de la República le otorgó después de muerto la Medalla Belisario Domínguez.

“Una cosa es votar junto con otros partidos en favor de iniciativas que, desde el punto de vista de la cultura panista, sirven al bien común temporal de los mexicanos. Así lo ha hecho el PAN durante toda su historia y con partidos que no comparten esa cultura. Otra muy distinta es aliarse disolviéndose culturalmente en un conjunto con tal de obtener el poder, porque de este modo el PAN deja de proponer al elector lo suyo, lo priva de su propia alternativa y lo deja sin opción”. Durante trece años publicó textos en la Revista “Palabra de Acción Nacional”, fundada por él en 1987 donde nos compartió más sobre su visión.

Recordemos también lo que Carlos dejó dicho en Puebla durante la Asamblea Nacional Juvenil, en 1985, donde se eligió Secretario Juvenil en contraste con la elección realizada por el Revolucionario entonces: “Obviamente esta democracia vivida y practicada acá contrasta con la antidemocracia exhibida. (…) Aquí con ustedes y con el poeta Martí reitero: que ante el oro y el poder no me arrodillo aunque me agobie el padecer tirano, me muero de hambre pero no me humillo, seré cadáver pero no gusano. Ésta es la norma de Acción Nacional.”

En 1998, renunció a la militancia activa en el partido, para dedicarse a labores periodísticas y literarias. En la carta de renuncia que le envió al presidente nacional del partido resaltó: “seguiré siendo panista de alma y corazón, pero no de uniforme y credencial” fue la expresión de este ejemplar panista, quien sin duda nunca la requirió.

 
Bibliografía
1. Castillo Peraza, Carlos.“Cómo entiendo al PAN” en Revista Etcétera al PAN,No. 346
Fundación Carlos Castillo Peraza http://castilloperaza.mx
Memoria Política de México http://www.memoriapoliticademexico.org/

 
micalco.presidente@panpuebla.org
@rafamicalco

 

 

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