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Testimonio de la vida del PAN: Luis H. Álvarez.

Por Rafael Micalco Méndez

“Sólo podremos cambiar para bien y ser factor de cambio si sabemos quiénes somos, qué somos y qué queremos. Todo lo que venga de fuera puede ser bueno o malo, pero ni siquiera seremos capaces de juzgarlo desde la ignorancia o el mal conocimiento de nuestro propio ser o desde la carencia del proyecto de partido y de Nación genuinamente nuestros.”
Luis H. Alvarez

Luis Héctor Álvarez Álvarez nació el 25 de octubre de 1919, en Santa Rosalía de Camargo, Chihuahua. Hombre dedicado a la agricultura, ganadería e industria textil durante varios años. Don Luis, quien recientemente vio partir a su compañera de vida, su esposa, Blanca Magrassi.

En el libro “La política: júbilo y esperanza. Correspondencia entre Manuel Gómez Morin y Luis H. Álvarez (1956-1970)”, se narra que “en abril de 1956, el joven empresario Luis Héctor Álvarez, establecido en Ciudad Juárez, Chihuahua, asistió por curiosidad a una reunión del PAN efectuada en la capital de ese estado. Acompañaba a amigos y conocidos que militaban en el partido. La inquietud política estaba ya en el pensamiento de Álvarez, inconforme entre otros temas con las desigualdades sociales y económicas prevalecientes en el país, así como con el centralismo gubernamental y el férreo control que ejercía en el ámbito público el partido en el poder” (Excélsior octubre 14. 2014).

La anécdota relata que “En un receso de la asamblea, el fundador del PAN se acercó hasta Álvarez. Fue su primer encuentro. Sin preámbulos, Gómez Morin lo invitó a participar como precandidato, propuesta que sorprendió a Álvarez y que rechazó de inmediato. Don Manuel no se quedó con la negativa y le pidió que repensara la propuesta mientras duraba el receso. El empresario acudió a su conciencia. ¿Qué derecho tendría en adelante a criticar o  a expresar opiniones de inconformidad sobre política si ahora que se le presentaba la oportunidad de participar y de hacer algo por cambiar las cosas mantenía su negativa? Cambió de opinión y aceptó formar parte de una terna. La asamblea lo eligió candidato por mayoría abrumadora”.

Así fue como Don Luis H. Álvarez fue candidato del PAN a la gubernatura de Chihuahua y en 1958 contendió por la Presidencia de la República enfrentando al sistema represor y totalitario de un grupo de hombres enquistado en el poder en México.  Más adelante, de 1983 a 1986 fue alcalde de Chihuahua y fue entonces cuando encabezó una marcha histórica por la democracia de esa ciudad hasta el Distrito Federal.

Don Luis nos da a los panistas un testimonio de vida en Acción Nacional, su vida y legado ha merecido el máximo galardón que el Congreso de México otorga a un ciudadano por su contribución a la patria, en el mes de octubre de 2010, se le entrega en el Senado de la República, la Medalla Belisario Domínguez; galardón, sin duda, bien merecido.

Una de las frases que lo ha distinguido, sin duda, es laque pronunció luego de que el PAN ganara la presidencia de la República: “Nunca nos derrotó la derrota, que no nos derrote ahora la victoria”, palabras que encierran una alta comprensión de la lucha partidista, ya que tras la derrota electoral no puede considerarse una derrota de nuestra lucha y en aquella coyuntura, el haber obtenido el triunfo y por fin lograr la alternancia no podía, por ninguna manera ser una derrota de nuestros ideales, principios y mística la llegada al poder.

También al expresidente nacional del PAN de 1987 a 1993, se le reconoce por su gran fortaleza espiritual, “Nada eleva más al hombre que hincar la rodilla ante Dios, pero nada lo degrada más que arrodillarse ante la injusticia”  otra de esas frases con las que se recuerda su pensamiento. Él, nos continúa animando y guiando con la humildad, el valor y la determinación que lo caracteriza.

Con la fuerza de un líder que abrió las puertas al PAN de los gobiernos de Baja California, Guanajuato y Chihuahua. Hombre de ideas y debate en el Senado, cuando fue senador de 1994 a 2000 y presidente fundador de la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa); ya en el 2000, Don Luis H. Álvarez fue el coordinador para el Diálogo y la Negociación en Chiapas. Y en 2006 fue Director de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).

Hombre sabio que encarna los ideales de la lucha por la democracia en nuestro país, se ha ganado el respeto y admiración de nuestra generación y se ha ganado con su testimonio un lugar en la historia de Acción Nacional y en la historia de México.

micalco.presidente@panpuebla.org
@rafamicalco

 

 

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